ARTEMIY ARTEMIEV: ELECTRÓNICA DESDE MOSCÚ

Por: Roberto Vales Fernández

El nombre de Artemiev está vinculado sin ningún genero de duda a la música, mejor dicho, a ese arte que es el de la creación a partir de la utilización de los instrumentos musicales, principalmente electrónicos, algo que por desgracia hoy en día parece haber caído en desuso.

Artemiy nació en 1966 en Moscú y es hijo del famoso compositor ruso Edward Artemiev, que pese a llevar casi toda su vida componiendo, creando y experimentando nuevos conceptos musicales, es un auténtico desconocido en España. Su padre nació en el año 1937 en la ciudad rusa de Novosibirsk y se puede considerar como uno de los pioneros de la música electrónica, ya que en los años '60 del siglo pasado participó en el desarrollo del sintetizador ANS, diseñado por el también ruso Yevgeniy Murzin. Su gran afición por la música le ha llevado a participar en diversos estilos musicales, desde la electrónica clásica, pasando por el rock progresivo y la música clásica y componer magníficas bandas sonoras que es lo que le ha reportado mayor éxito comercial e internacional. En esta faceta de la composición de scores para películas, hay que destacar sin lugar a dudas, sus colaboraciones con el gran clásico de la cinematografía soviética, que es el gran Andrei Tarkovsky. De esta magnífica colaboración podemos destacar películas como "Sibirada", "The Mirror", "Stalker" y sin lugar a dudas, esa obra maestra del ciencia ficción que es la adaptación al cine de la novela del escritor polaco Stanislaw Lem titulada Solaris.

Con una herencia genética como la de su padre, no es de extrañar que Artemiy se halla convertido en la referencia actual de la música electrónica en la actual Rusia. En el año 1996 creo en Moscú el programa radiofónico Electroshock y en ese mismo año, fundó su propio sello discográfico llamado Electroshock Récords. Este sello nació con la intención de dar cabida a su ingenio musical, pero también para reeditar algunas de las obras de su padre y dar cabida a otros músicos, principalmente de origen soviético, que no han tenido oportunidad de publicar sus trabajos en otros sellos musicales.


Hablar de la música de Artemiy Artemiev, es hablar de la experimentación, de la búsqueda, de la profundidad, de lo no convencional. Su estilo se adentra en la música cósmica, pero buscando esa profundidad de los espacios tenebrosos, lúgubres, oscuros, donde no llega nunca la luz del día, pero que resultan deslumbrados por la maestría de este músico ruso. Uno se puede imaginar que está viajando en la nave Nostromus, en ese espacio lejano, tenebroso, lleno de peligros insospechados, pero donde siempre queda un rayo de esperanza. Pero no todo es el espacio, sino que también nos podemos encontrar en la tierra, entre asfalto y cemento en una ciudad, pero los peligros siguen acechando, porque el mundo real es así, está lleno de peligros o también nos podemos sumergir en culturas milenarias, que buscan la unión entre el hombre y la tierra, unión difícil de conseguir, pero en la cual la música juega un papel decisivo.

Artemiy Artemiev, para conseguir toda esta amalgama de sonidos, aparte de la motivación y enseñanzas aportadas por su padre, se ha rodeado para colaborar con otros grandes músicos de diversas nacionalidades. Grandes compositores de Alemania, Estados Unidos y Gran Bretaña han participado en diversos proyectos musicales junto a Artemiy Artemiev. Entre estos nos encontramos a reconocidos compositores de gran prestigio como P. B. Klinger, Peter Frohmader, Karda Estra o Christopher De Laurenti.

Resumir la obra de un compositor como este, en unas cuantas líneas es algo harto difícil, pero es justo reconocer, que tampoco es esa la intención. Lo único que se pretende aquí es mostrar al hijo de uno de los mejores compositores rusos del Siglo XX que ha sabido continuar la obra iniciada por su padre adaptandola al Siglo XXI y las posibilidades tecnológicas que se ofrecen. Nada mejor que aprovechar esas oportunidades y visitar su página (http://www.electroshock.ru), un lugar lleno de misterio para mostrar la Rusia del siglo XXI.