ENTREVISTA: MAX CORBACHO

Por: Manuel Lemos Muradás

Hubo una época en que todo era silencio. Hay una parte del mundo donde casi todo es oscuridad. Hubo una época del tiempo en el cual la música era como la sangre: necesaria para la vida. Hay un hombre que se inspira en esto y en mucho más para crear.. .la música... su música: Max Corbacho.

Naciste en Badajoz aunque desde hace años vives en Cataluña. ¿Influye el lugar de nacimiento sobre la música sea el estilo que sea?

Creo que sí, de hecho, aún antes de nacer, en el vientre materno, ya estás recibiendo influencias del exterior. Imagínate entonces la importancia del entorno durante los primeros años de vida. En esa etapa de la vida estamos absorbiendo todo tipo de estímulos, los cuales formarán parte de nosotros el resto de la vida. No digo que sea el aspecto más importante que define nuestra personalidad pero sí uno de los principales. En mi caso concreto, siempre digo que la quietud de las noches en Extremadura, el silencio de los grandes espacios, la infinita variedad de formas en las que se manifiesta la naturaleza, me influyeron decisivamente.

¿Qué te llevó a dedicarte a la música y a no a otra cosa?

Siempre estuve vinculado a todo tipo de actividades artísticas, desde niño. Quizás la música es la más misteriosa de todas las artes, la más abstracta , inefable, y quizás eso fue lo que me impulsó a dedicarme a esto.

En 1.998 publicaste tu disco Vestiges, con un claro sabor a Steve Roach. De hecho, hay que considerarte como el alumno aventajado del estadounidense en España. Ambientes electrónicos se mezclan con percusiones subterráneas. ¿Por qué decidiste empezar así tu discografía?

Había descubierto la música de Roach muy poco tiempo atrás, y fue tal la fascinación que, mi estilo, por aquel entonces influenciado por artistas como Tangerine Dream, Richard Burmer, Neuronium, etc. giró de golpe hacia el ambient space.

¿Cómo fue el alumbramiento de Vestiges?

Por aquel entonces sólo disponía de un sintetizador Korg X5D, un Wavestation y un sampler Akai S2000. Eran los tiempos de los primeros home estudios, un concepto nacido gracias a la aparición de los PCs y las tarjetas de sonido. Con ese equipo y un secuenciador Cubase comencé a componer y grabar Vestiges. Estuve alrededor de un año metido en el estudio creando sonidos, editando en los sintetizadores, samplers, etc.

Una vez grabado, contacté con Freerecords, un sello que en realidad no era tal. Ellos simplemente gestionaban la edición del CD pero el dinero de todo ello lo pagaba el artista. Una vez editado lo envié a los pocos lugares que conocía. Internet por aquel entonces no era lo que hoy es, y la promoción fue prácticamente nula. fue al cabo de un año que, casualmente, Cliff Tuel, webmaster de Steve Roach, escuchó los clips en mi página web, le gustaron mucho y extendió el rumor entre la audiencia. A partir de entonces mi música comenzó a conocerse en USA principalmente.

Después de varios años ¿Cómo ves actualmente la música de Steve Roach?

Tan fascinante como el primer día, para mi oído. He escuchado alguna voz crítica comparando los antiguos trabajos con sus últimas producciones. Creo que su evolución es un caso aparte en la historia de la música electrónica. Nadie como él ha seguido innovando en cada trabajo y explorando en los límites desconocidos de la música de vanguardia.

¿El silencio es música?

El silencio lo contiene todo. Obviamente es la semilla de la que nace la música y cualquier manifestación, si entendemos el silencio como Vacío. Contiene toda posibilidad de ser.

Dos años después vio la luz Far Beyond The Inmobile Point. Este disco no contiene ningún tipo de ritmo. ¿Por qué este cambio? ¿Buscabas un acercamiento a tu ser más profundo?

Siempre me ha gustado ir contracorriente. Hubiera sido muy fácil hacer una segunda parte de Vestiges, de hecho estuve a punto de hacerlo. Pero quise dar un giro y dedicar mi disco a la otra cara de la música espacial-ambiental: los largos sonidos atmosféricos, envolventes, oceánicos. En Vestiges experimenté con ese concepto pero mezclado con percusiones tribales. En Far Beyond quise acercarme más a ese concepto. Entendía que en un solo disco, Vestiges, no había tiempo material para plasmar toda mi concepción de la música electrónica, por eso en Far Beyond quise acabar de exponer lo que no había cabido en el primer disco.

¿Se puede considerar la música como una droga?

No como una auténtica droga, pero sí como un psicotrópico, capaz de alterar nuestra mente. Creo que puede ser un vehículo hacia estados alterados de conciencia, un inductor, sí, pero no una droga propiamente dicha.

En el año 2.002 llega el disco The Resonant Memory Of Earth. En este disco podemos encontrar una mezcla de sonidos ya desarrollados en los dos anteriores. ¿Este álbum representa una consolidación de tu estilo?

En cierto modo sí. Intenté sintetizar en él todos los hallazgos sonoros de los dos primeros trabajos, y dar un paso más hacia adelante. En aquella época había ya adquirido lo que es la base de mi actual equipo, y creo que es el disco que más conecta con mi actual sonido. Además, intenté en él plasmar mi experiencia con sonidos naturales, grabaciones de campo, etc. fue también mi conexión con el sello norteamericano Space For Music, donde fue editado el trabajo, junto con el siguiente Nocturnal Emanations. Recuerdo esa época como un momento muy fructífero y creativo. Para mucha gente que escucha mi música es el mayor de mis trabajos. La verdad es que es un disco que me ha dado mucho.


Además en el disco podemos encontrar unas claras estructuras acústicas. ¿Musicalizar la Tierra es utilizar formas acústicas?

Por supuesto, yo solo he arañado éste concepto, pero hay quién a ido mucho más lejos en ésta búsqueda. Para mí, la música nace del silencio, tal y como hemos comentado anteriormente. Pero el silencio rara vez es absoluto, si nos tomamos un momento para detener nuestra mente y simplemente escuchamos, veremos cuán lleno de sonidos está el silencio, entonces podemos oír la estructura sonora de la tierra.

Hace unos meses un oyente de mi música me escribió. Me comentaba que al final, precisamente de The Resonant Memory of Earth, durante el fade out final, la música se había ido fundiendo con el sonido de su calefacción. Me comentaba que el efecto era fantástico. le dejó en un estado de absoluta quietud.

Tal como está la cosa ¿Cómo ves el futuro de nuestro planeta?

Confío en que un cambio en la conciencia global dé un giro al mundo. Soy optimista y creo que ya hay una manifestación de ese cambio en algunos sectores de la sociedad. Creo en el cambio individual y profundo de la persona. Es la única revolución posible.

Después llega Nocturnal Emanations. ¿Espiritualidad musical?

Tarde o temprano a todos nos alcanzan las grandes preguntas. A mi me llegaron entonces, y qué mejor vehículo para expresar esa búsqueda que la música. La creatividad de cualquier tipo, y por supuesto la musical, es una auténtica práctica de meditación que poco a poco va expandiendo tu conciencia. No en vano, músicos, actores, artistas plásticos, son la avanzada crítica hacia el sistema y el sector tradicionalmente más orientado hacia un cambio de paradigma. Nocturnal Emanations es mi trabajo más dark ambient, y cuadraba perfectamente con la lectura de la obra de Sri Aurobindo, uno de los grandes místicos indios. De hecho en el interior del díptico de Nocturnal Emanations se puede leer un verso de dicho autor, el cuál leí por primera vez mientras mezclaba el primer tema del disco “A Spark of Deity”. La fusión de éste poema con la música me cautivaron al instante.

¿Qué es para tu música la noche?

Supongo que me haces ésta pregunta porque tú ya has oído esa conexión, la has experimentado. Existen varias experiencias que automáticamente nos conectan con algo que no entendemos a nivel racional pero que nos proporcionan un bienestar instantáneo a nivel espiritual, interno. Contemplar el mar, el inmenso y vacío desierto, un bosque húmedo y brumoso, y por supuesto, el firmamento en una noche despejada. Nuestra conciencia se alimenta de éstas sensaciones, apelan a un nivel interno más allá de las palabras y los pensamientos. En ese nivel se conecta mi música con la noche.

Con Indalo llegamos a tu amistad musical (y también humana) con Bruno Sanfilippo. ¿Cómo nació vuestra sociedad?

Bruno llegó a Barcelona de Buenos Aires y contactó con Freerecords para distribuir su música aquí. Ellos le dieron mis datos para que contactara conmigo. En España no había entonces nadie más que editara en nuestro estilo, así que fue muy fácil conectar a nivel profesional y, dada su calidad humana, también a nivel personal. La idea de unir fuerzas para promocional nuestra música fue un paso lógico en nuestra relación. Hemos estado complementando nuestra visión de la música electrónica desde entonces.

Indalo es el resultado de la unión de dos mentes musicales casi iguales. ¿Cómo fue el trabajo compositivo de esta obra de arte musical?

Bueno, es sabido que hicimos un viaje juntos por el sur de España, y disfrutamos mucho de los paisajes desérticos de Almería, y del parque natural de Cabo de Gata . Por aquel entonces yo llevaba mi grabadora de sonidos siempre conmigo, a la caza de cualquier sonido interesante. Imagínate a dos locos de la música electrónica juntos en un viaje y con una grabadora estéreo de alta calidad. No parábamos de colocar los micros en cualquier sitio y a cualquier hora. Una vez ya en Barcelona, decidimos aprovechar esos sonidos y crear un disco basado en esos lugares.

El proceso de creación se basó principalmente en la creación de pistas cada uno en su estudio por separado y luego, en uno de los dos estudios se hacían mezclas improvisadas. Algunas cuajaron y otras no, otras se retocaron un poco, se añadieron más pistas, y se llegó así al producto final. Es un trabajo de experimentación principalmente. Siempre nos han dicho que la mezcla final es muy rica y en cada escucha puedes descubrir nuevos detalles.
Una vez terminado, sabíamos que no iba a ser un trabajo fácil para los oyentes. Es muy árido, oscuro y luminosos a la vez, y tiene una profundidad sonora impresionante.

Moontribe son algo más que la recopilación de temas no antes publicados. Cuéntanos.

Estuve trabajando en unas pistas para colaborar con un par de artistas. Trabajé duro en el estudio pero finalmente, el proyecto no cristalizó y guardé en el cajón los tracks. Al cabo de unos meses, ya componiendo el nuevo disco, escuché éstas pistas y ví claramente que debía aprovecharlas. Me puse a completarlas, añadía algunas capas y compuse dos temas nuevos para tener un CD entero. Así nació Moontribe. Luego mucha gente me dijo que menos mal que no tire esas pistas a la basura.

¿Qué lleva a un músico a guardar temas en el cajón?

Cuando compones un tema, lo tocas mil veces, lo escuchas otras tantas, y luego intentas mezclarlo para que suene equilibrado, así que lo vuelves a oír otras mil veces. Para entonces, estás tan metido entre los árboles que no puedes ver el bosque. Muchos de los temas que a priori te habían parecido increíbles comienzan a sonarte verdaderamente mal, sin fuerza, ya no te causan ninguna impresión y decides borrarlos de tu disco duro.

Eso es lo que pasa cuando comienzas en tu carrera. Pero un día escuchas un tema que no habías borrado por descuido al cabo de un año más o menos, uno de esos temas que al final habías descartado. Y voilá! Te suena perfecto, fresco, desconocido, misterioso, como si fuera de otro artista. Es una lección que aprendí hace tiempo y ahora es raro que borre un tema, aunque me parezca muy malo. Tengo el disco duro atestado de éstos temas, así como en el secuenciador, esperando su momento. Normalmente los dejo reposar un año, dos, incluso más. Y algún día, tranquilamente, los oigo de nuevo. Si salta la chispa, los rescato, si necesitan un retoque lo hago, o simplemente masterizo y ya está. Todos mis nuevos trabajos están llenos de esos tracks que en un principio no entraron en ningún proyecto.

Y llegamos a tu última creación: The Talisman. ¿Qué te lleva a crear estos temas tan profundos dentro del espacio que te rodea?

Creo que es un paso más en mi evolución artística y personal. En lo artístico, estuve experimentando y profundizando en mis conocimientos de armonía musical. Encontré nuevas formas de composición y experimentación sonora, profundicé en algunas técnicas de producción como el looping, los largos ecos y reverberaciones, etc. A nivel personal he continuado con mi particular revolución interior. Además coincidió con un período en el que tuve mucho tiempo para dedicarlo de lleno al estudio. Todo ello es el caldo de cultivo en donde “The Talisman” fue creado. He de decir que éste trabajo me ha abierto muchas puertas, y me ha dado a conocer más que ninguno de los anteriores. Estoy verdaderamente contento con el resultado.

¿Un deseo?

En lo artístico, continuar componiendo y conectando con la audiencia igual que hasta ahora. Y ya en general, realmente, y teniendo en cuenta los tiempos convulsos que vivimos ahora mismo, mi deseo es que cada cual inicie un cambio que nos lleve entre todos a solucionar los problemas de éste fascinante mundo en el que vivimos.

¿El futuro de Max Corbacho músico?

Acabo de publicar “BreathStream”, un nuevo trabajo más o menos en la línea de “The Talisman” pero más pausado si cabe, más introspectivo. He utilizado prácticamente la misma instrumentación, con alguna incorporación nueva como un sintetizador, Novation Supernova y poco más. La creación a seguido el mismo proceso que los anteriores, es decir, mucho trabajo de edición de sonidos en los sintetizadores y la siguiente composición en base a ellos, mucho looping y largas reverá. También he rescatado alguna de esas piezas en reposo de las que antes hablábamos, como la que cierra el álbum, “Pure Being”. El resultado es un trabajo reposado, que evoca una larga y quieta respiración, de ahí el título. Espero que os guste. Un saludo a todos.