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ABSOLUTE ZERO |
Transcribo aquí el review que Paul Puleston (de Nucleus, interesantísima web sobre rock progresivo) ha realizado sobre Crashing Icons, obra maestra del genial y siempre sorprendente grupo americano Absolute Zero. Crashing Icons de Absolute Zero fue una sorpresa para mí. En rigor de verdad esperaba un buen disco ya que había leído algunos comentarios muy auspiciosos sobre su única obra previa, un mini CD independiente de 20 minutos llamado Alive in the Basement. Es por esto que, cuando introduje por primera vez Crashing Icons en mi reproductor de CD, grande fue mi sorpresa al no encontrarme con un buen álbum... lo que estaba escuchando era un álbum espectacular. Un disco de rock progresivo complejo, excelente de principio a fin. Cuatro pistas, 64 minutos de música, que me recordaron las razones por las cuales en mi adolescencia quedé prendado para siempre de la música progresiva. Al escuchar Absolute Zero, mi primer y más inmediata impresión fue que existía una afinidad estilística con algunas de las excelentes bandas de RIO moderno tales como Thinking Plague o 5uu's. Luego, prestando atención a otros aspectos de la música, me pareció detectar alguna influencia del Crimson de los '70. Avanzando en la audición, pensé percibir alguna referencia al Yes mas elaborado y "caótico" del periodo Close to the Edge-Relayer. Tal vez también algo de Henry Cow y de las grandes bandas de la Canterbury Scene. Es así que cuanto más escuchaba, más y más resonancias creía descubrir y mi desorientación se incrementaba al momento de tratar de encasillarlo en un estilo determinado. Sin embargo, cuando a los 3:45 minutos del segundo tema Il Balletto di Bronzo vino a mi mente, empecé a sospechar seriamente que me estaba volviendo paranoico. Creía ver aparecer todos los estilos en esa música, incluyendo: fusión, improvisación, ritmos latinos, Miles Davis, y TANGO... Crashing Icons era el ALEPH! El Aleph de la música, todos los géneros estaban ahí, en un solo CD magistralmente recreados y mancomunados, dando como resultado un disco único, original e increíble de música compleja pero, paradójicamente, de un atractivo inmediato. Un álbum excelente en la tradición del Rock Progresivo mas arriesgado. A partir de esto surgen dos preguntas. La primera es, para aquellos que no los conocen, quienes son los músicos creadores de tan soberbia obra. Contra lo que uno podría esperar, Absolute Zero, no es una banda novel formada recientemente por neófitos. Todo lo contrario. Sus orígenes se remontan a un encuentro casual en Massachusetts entre el bajista Enrique Jardines y el baterista Paul Roger, allá por la década del 70, y a su decisión de formar una banda, Absolute Zero, como vehículo de expresión para sus inquietudes musicales, bastante alejadas del patético gusto imperante a fines de los 70 y principios de los 80. Mucha agua paso bajo el puente desde esa formación embrional de AZ hasta la actual, creadora de Crashing Icons, pero los hitos mas importantes son la incorporación de la tecladista y vocalista Aislinn Quinn en 1984, y la crítica decisión de abandonar la banda por parte del co-fundador Paul Roger en 1999. Sin embargo, Enrique Jardines es una persona de recursos y ha probado no amedrentarse ante un traspié, por grande que este sea. Habiendo sido huésped por un largo periodo del famoso Alan Gowen (Gilgamesh, National Health) en su casa de Londres durante la época de National Health, Enrique entabló amistad con sus miembros, por lo que, luego de una invitación, el nuevo actual baterista de Absolute Zero es el increíble Pip Pyle. Es así que la formación actual de AZ se circunscribe al talentoso trío conformado por Enrique Jardines en bajo, Aislinn Quinn en voz y teclados y Pip Pyle en batería (con la colaboración del ex-AZ Keith Hedger en trompeta y Jim Stewart en percusión). La segunda pregunta que se me planteó luego de escuchar Crashing Icons fue... cómo semejante banda debió esperar más de dos décadas sin que ninguna compañía grabadora le editara un disco? A ciencia cierta, no tengo la respuesta a esta pregunta, aunque la sospecho. Muy probablemente la principal razón de este injusto silencio no se deba a un exceso de perfeccionismo de los músicos, sino mas bien a la inmensa necedad de los que manejan el "gran negocio discográfico" y los medios de comunicación masiva que, en lugar de apoyar a los verdaderos artistas, promueven grupos de no-músicos que hacen CDs basura. Volviendo a Crashing Icons, para clarificar la confusa, errática y subjetiva descripción que diera del mismo al inicio de este comentario, creo que lo mejor es recurrir a las palabras de personas mucho mas calificadas que yo, es decir a los propios miembros de Absolute Zero: "nuestra inspiración incluye la brutal honestidad del Folk y el Blues, la libertad de improvisación del Jazz, la complejidad de las técnicas de composición del Siglo XX, la diversidad de diferentes World Music, y la energía disidente, electrónica, descarada, a todo volumen, del espíritu original del rock". El resultado... puramente Absolute Zero. CONCLUSION: No apto para aquellos que gustan exclusivamente de Afterglow u Owner of a lonely heart. Crashing Icons es Rock Progresivo del mejor en su vertiente mas elaborada, ecléctica y compleja con una buena dosis de improvisación y otra especias exóticas. Un disco estupendo de una excelente banda que, confío, haya llegado para quedarse. Espero con ansiedad su siguiente trabajo.
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