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La alquimia musical que se encuentra en Voyager es sorprendente. El segundo trabajo musical de la australiana Catherine Duc está compuesto por once inspiradas piezas, compuestas por ella misma, a excepción de tres cortes, basados en piezas tradicionales y gravita entre estilos como el chillout, el ambient, la electrónica, la música celta, la world music y la new age en general. Y hablo de alquimia musical porque Voyager nos presenta a una Catherine Duc viajera que mezcla melodías añejas e instrumentos acústicos con arreglos, timbres y colores muy actuales. Así, flautas, bodhran, violín, guitarras, mandolina o cello se mezclan con sonidos de teclado e incluso partes secuenciadas y voces, generando una palpitante mezcla de estilos. Voyager nos invita, pues, a un viaje por distintas culturas y países y es una perfecta continuación de Visions and Dreams, su anterior trabajo, publicado en 2005. La propia autora nos pone en la pista sobre el disco al mencionar como inspiración a grupos y autores como Enigma, Deep Forest, Clannad, James Horner o Harry Gregson-Williams. Voyager nos transporta también a lugares como el Caribe. Antilles comienza con una secuencia de acordes de cariz chillout, enseguida acompañados de percusión y guitarras. Europa del Este y su música también está representada en este trabajo. Vardo está creado entorno a violín y arreglos que personalmente me recuerdan a la música de influencia gitana de Rumanía. En Mantra predomina la voz de Natalia Christiana cantando en sánscrito, y sobre un ritmo worldbeat. El mismo estilo está presente en Lhasa Lullaby, de clara influencia tibetana, pieza en la que, de nuevo, se observa una perfecta simbiosis entre lo tradicional y los ritmos modernos.
El tono más épico aparece, con The Seventh Chamber, una pieza Orquestal muy descriptiva, donde arreglos de cuerdas van desarrollándose poco a poco, generando un ambiente neoclásico oscuro. No en vano fue inspirada por los escritos de Edgar Allan Poe. Los elementos más electrónicos se encuentran en Once, que resulta sintética en no pocos momentos, pero con timbres medievales que nos transportan al medievo europeo. El disco finaliza de forma muy enérgica con una remezcla de Essence Of Dreams, el tema con el que comenzaba Visions and Dreams. La versión original, publicada como digo en su primer trabajo ya tenía un contagioso ritmo groovy y en esta nueva versión Essence of Dreams (Essential Dance Remix) es aún más rítmica, con elementos trance, que me recuerda en parte a algunos temas de Mike Oldfield.
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